Un masaje para el corazón

Tener la oportunidad de ser coachee de Sol fue una bonita experiencia. Tener semanalmente un lugar y un espacio de escucha. Sentirte cuidado, mimado. Unos minutos en los que el alboroto y los ritmos frenéticos del día a día se paran, en los que lo único relevante son tus necesidades, tus preocupaciones, tus pensamientos, tu desarrollo, dejarte fluir…TÚ.

 

En mi caso personal, llegaba a estas sesiones queriendo trabajar una circunstancia profesional, que terminó derivando, de manera inesperada, a temas de mayor calado, más profundos: a temas personales que estaban ahí y que no había tenido tiempo ni ganas de atender con el “mimo” que merecían. ¡Ese era el momento!

 

Ahora, con unos meses de perspectiva tras el proceso, os puedo afirmar que el  evento profesional se resolvió solo y que esas circunstancias personales que estaban latentes, “milagrosamente” han dejado de hacer ruido. De hecho algunas de ellas han tenido, y están teniendo, un precioso desenlace.

 

En cuanto a Sol como coach, puedo deciros muchas cosas, pero especialmente destacaría su implicación y su ilusión con lo que hace. Demuestra continuamente sus ganas. Sientes que verdaderamente tu proceso le importa. ¡Y eso se agradece tanto!

 

En definitiva: sin dudas te animo a que no pierdas esta oportunidad de “cuidarte”. En el “peor” de los casos, iniciar este proceso de coaching puede suponerte una experiencia grata (¡a todos nos gusta sentirnos cuidados!). Pero si vas con buena predisposición y te abres, te encontrarás con un masaje para el corazón, un proceso del que saldrás fortalecido y renovado.

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