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Mi Gran Descubrimiento

Pasados los 45 años, pensé que lo tenía todo bajo control; una vida tranquila, un buen trabajo, en definitiva, estabilidad.

Estaba donde quería y con quien quería estar y hacía lo que quería hacer.

Un día todo aquello se derrumbó y me di cuenta de que tenía que empezar de cero, nada era lo que pensaba, tuve que empezar a comar conciencia de lo que estaba ocurriendo en mi vida.

Pero…, ¿cómo hacerlo?

Surgieron cientos de ideas, miles de dudas y millones de miedos que me hacían replantearlo todo.

Por suerte, un día una amiga me habló de Sol Miralles (Coach personal) y despertó en mí la curiosidad por saber quién era y sobretodo qué era todo eso del coaching y cómo podía ayudarme.

En mi primer encuentro me hizo pensar en todas aquellas cosas que giraban a mi alrededor y no me dejaban ver con claridad, confieso que, a pesar de salir contenta, seguía teniendo dudas respecto a si todo esto iba a funcionar.

¿Cómo iba a ser capaz de tomar las riendas de mi vida?

¿Cómo solucionar todos aquellos miedos, dudas e inseguridades?

Y sobre todo ¿cómo enfrentarme a ellos?

Me marqué un objetivo: ¿Qué quiero conseguir? Y fue a partir de ahí donde empezó mi trabajo.

Tenía que dar forma a todas aquellas ideas en las que creía pero ¿cómo, cuándo y para qué?

Mis encuentros con Sol me ayudaban a contestar todas esas preguntas de una forma clara y que entendía fácilmente.

Un ejercicio maravilloso en el que empiezas a ver que la solución a la mayoría de nuestras dudas la tenemos nosotros mismos.

Comienzas a descubrir los para qué, el cómo y es ahí donde empieza a tomar forma la idea.

Salir de la zona de confort no es malo, al contrario, te ayuda a saber lo que somos capaces de hacer, dejar atrás esos miedos, ganar seguridad, aprender a pedir ayuda, decir “no sé” es una forma de aprender y aceptar un “no” por respuesta, te das cuenta que cometer errores no es una tragedia y si algo no funciona solamente necesitas cambiarlo.

Ahora cuando me paro a pensar donde estaba y donde estoy puedo decir que sonrío.

Gracias a Sol he aprendido que cuando te marcas un objetivo en el que crees hay que trabajar duro y, quizás, a mitad de camino, te des cuenta de que el objetivo que te marcaste no es el objetivo real al que querías llegar. Cuando llegas a ese punto sabes que ese y no otro es el camino correcto.

Que bueno es darse cuenta de que la perfección no existe, que los demás no tienen por qué actuar como tu crees que deben hacerlo, que el dar no significa recibir algo a cambio, que reinventarse es descubrir el verdadero yo, que el pasado, pasado está y que no sabemos que nos traerá el futuro.

Por tanto trabajemos y disfrutemos el hoy, en esta nueva etapa de mi vida donde incluso, por increíble que parezca, estoy descubriendo cosas nuevas de la persona que más quiero, mi hijo.

Sol me ha hecho ver que no es bueno que nos pase lo mismo que al elefante del cuento de Jorge Bucay.

Gracias Sol por ser Mi Gran Descubrimiento.

Fdo.: Beatriz Rojo.

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